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Una Travesía Evolutiva

Turismo Regenerativo: Una travesía evolutiva
desde Bolivia para Latinoamérica

Tuve el privilegio de participar en el Congreso Internacional de Turismo en Bolivia, un espacio de encuentro y reflexión con profesionales, académicos y líderes del sector turístico. Desde mi rol como cofundador de la Iniciativa Global de Turismo Regenerativo, compartí la visión que hemos venido desarrollando desde 2012: convertir el turismo en una fuerza que regenere la vida en todas sus formas.

Mi vínculo con Bolivia es personal y profundo. En mi juventud viví en la zona de Cobija y recorrí muchas de sus regiones, maravillándome con su riqueza natural y cultural. El cual fue un factor determinante de transformación personal en mi vida. Por eso fue especialmente significativo poder traer aquí un mensaje que considero urgente: necesitamos ir más allá de la sostenibilidad.

Durante más de tres décadas, el turismo sostenible ha sido un paso importante, pero insuficiente. A pesar de las certificaciones y las buenas prácticas, los indicadores ambientales siguen empeorando: consumimos el equivalente a 1,7 planetas al año, la biodiversidad continúa disminuyendo y las comunidades rurales enfrentan cada vez más presiones.

“No hay nada de malo con sustentabilidad, el problema es que no funciona”

El turismo regenerativo surge como respuesta a este desafío: un enfoque que busca generar impactos positivos, restaurar ecosistemas, revitalizar culturas y fortalecer el tejido social.

En el centro de esta propuesta están tres relaciones esenciales: la relación con uno mismo, con los otros y con la naturaleza. Cuidar de estas relaciones significa diseñar experiencias que reconecten a las personas con su propósito, que fortalezcan la hospitalidad y el sentido de comunidad, y que nos integren a los ritmos y ciclos de la tierra. Una de las herramientas clave para lograrlo son los calendarios regenerativos, que alinean la actividad turística con las estaciones, las festividades culturales y los procesos ecológicos del lugar, devolviendo armonía y salud tanto al territorio como a quienes lo habitan.

El turismo regenerativo se construye desde y para el lugar. Cada destino tiene una identidad única, un “genio del lugar” que debe ser reconocido y cultivado. Esto implica trabajar de la mano con las comunidades para descubrir esa esencia y traducirla en experiencias auténticas, coherentes con sus paisajes, su cultura y sus ritmos naturales. Ejemplos como el trabajo en Chiloé, donde la esencia se definió como “Regresar al asombro”, en Villarrica con la creación de ciclovías integradas al uso local y turístico, o el Lodge Margay en Argentina con su modelo de agricultura regenerativa y reconexión cultural, muestran que este camino es posible y exitoso.

Latinoamérica tiene condiciones privilegiadas para liderar esta transformación: una biodiversidad extraordinaria, culturas vivas y un profundo sentido de comunidad. Pero el cambio requiere dejar atrás modelos extractivos y abrazar un paradigma que ponga la vida en el centro. Se trata de construir destinos prósperos, saludables y resilientes, que generen orgullo local, valor compartido y un legado positivo para las generaciones futuras.

El turismo regenerativo es más que una estrategia de desarrollo: es una travesía evolutiva. Nos invita a co-crear entre comunidades, empresas, sector público y viajeros, un turismo que regenera, embellece y honra la vida. Desde Bolivia y para toda Latinoamérica, tenemos la oportunidad y la responsabilidad de mostrar al mundo que otra manera de viajar y habitar el planeta no solo es posible, sino necesaria.

Martín Araneda M.
Consultor & Facilitador de Turismo y Desarrollo Regenerativo.

Cofundador de la Iniciativa Global de Turismo Regenerativo y Camina Sostenible.

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