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Todo Suelo Sueña Con Ser Bosque

El Suelo Social de los Territorios

En 2025, Si nuestro planeta fuera un paciente en un hospital, estaría ingresado en la unidad de cuidados intensivos. Eso se desprende del último informe sobre la salud del planeta, el Planetary Health Check 2025, la humanidad enfrenta una situación crítica: hemos entrado en un escenario de sobregiro ecológico, donde el consumo de recursos supera la capacidad regenerativa del planeta. Las consecuencias son visibles: deforestación, erosión, pérdida de biodiversidad y desajustes climáticos que ponen en riesgo la vida tal como la conocemos. 

Sin embargo, la naturaleza nos ofrece una guía. La sucesión ecológica es un proceso de autoorganización mediante el cual un suelo desnudo, empobrecido y sin vida, se convierte con el tiempo en un ecosistema diverso y resiliente. El agua se infiltra, se retiene, se distribuye, y junto con ella los nutrientes se comparten, sosteniendo un ecosistema pleno y resiliente.  La sucesión avanza desde la preparación del soporte, donde el sustrato mineral se dispone a recibir vida, hasta la implantación de especies pioneras que colonizan el terreno, seguida por la formación del suelo fértil a través de la materia orgánica, el asentamiento de vegetales sencillos como musgos y líquenes, la llegada de herbáceas que incrementan biomasa y diversidad, y finalmente el establecimiento de arbustos y árboles que dan origen a un bosque joven en camino hacia su madurez.           


Este mismo principio debemos aplicarlo a nuestras sociedades y economías locales. Así como el bosque conserva la vida mediante la cooperación entre especies, los territorios necesitan un suelo social: una base comunitaria y económica que permita retener los ingresos, redistribuirlos y nutrir a una diversidad de personas y emprendimientos.

El turismo, cuando se concibe regenerativamente, puede convertirse en ese bosque social y cultural. No como un flujo extractivo que empobrece, sino como un ecosistema que redistribuye beneficios, fortalece la identidad local y regenera vínculos entre personas, culturas y naturaleza.

Este proceso no ocurre al azar: la sucesión tiende a generar mayor complejidad, especialización y diversidad, mientras que la evolución se desarrolla a escalas mucho más largas, de cientos de miles de años. Juntas, sucesión y evolución nos muestran que la vida tiene una tendencia intrínseca hacia la complejidad y la plenitud.

Del mismo modo, nuestras sociedades necesitan construir un suelo social fértil. Así como las especies pioneras preparan el terreno para un bosque, los oficios, emprendimientos y expresiones culturales locales son los primeros en abrir camino hacia un ecosistema social más robusto. Cuando logramos retener, redistribuir y nutrir los ingresos que genera el turismo en el propio territorio, estamos formando un suelo social que permite que florezca la diversidad: desde la gastronomía y la agricultura, hasta los alojamientos, los parques nacionales, las artes y las culturas vivas.

El turismo regenerativo se concibe entonces como un proceso de sucesión social y cultural. Al igual que un bosque joven se enriquece con la llegada de nuevas especies, un territorio se enriquece cuando múltiples actores se articulan: agricultores, artesanos, guías, artistas, emprendedores, comunidades locales y visitantes conscientes. Cada uno aporta a la complejidad del sistema, generando un tejido diverso, bello y resiliente.

En lugar de extraer valor, el turismo regenerativo busca multiplicarlo y compartirlo. Se basa en la identidad y la esencia del lugar, permitiendo que la comunidad exprese lo mejor de sí misma y alcance un estado de plenitud semejante al de un bosque maduro. El resultado no es solo económico: es cultural, ecológico y humano.

Frente al sobregiro ecológico global, necesitamos inspirarnos en la sucesión. Construir suelos sociales fértiles es sembrar futuro: preparar el soporte, cultivar diversidad y permitir que los territorios se hagan más plenamente ellos mismos. Allí donde la vida se multiplica, también lo hacen la belleza, el bienestar y el buen vivir.

Martín Araneda M.
Consultor & Facilitador de Turismo y Desarrollo Regenerativo.

Cofundador de la Iniciativa Global de Turismo Regenerativo y Camina Sostenible.

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